Cuentos completos

Cuentos completos. Madrid: Cátedra, 2005.
Edición, introduccióny notas de Enrique Bernárdez.
Ilustración de Vilhelm Pedersen y Lorenz Frølich.
I.S.B.N. 84-376-2217-4

El orden en que se presentan los cuentos y su traducción están basados en la edición completa original: Samlede Eventyr og Historier.

Bernárdez incluye en su Introducción varios apartados que resultan interesantes para entender bien los cuentos. Comienza por El Cuento de mi vida sin literatura de Andersen, parcialmente autobiográfico, traducido del original alemán, que completa con unas pinceladas sobre las circunstancias vitales del escritor relacionadas con su producción literaria. Apunta que las claves temáticas de su obra responden más a sus preocupaciones íntimas que literarias: insatisfacciones personales, ansia de triunfo y egocentrismo, misoginia, búsqueda de la felicidad y el conocimiento a través del viaje, concepción romántica de la muerte como acceso a la felicidad suprema y profunda religiosidad.

Seguidamente, analiza las características formales de los cuentos de Andersen, como muestras de un planteamiento original, teórico y estético, del cuento y la narración, que ha contribuido a sentar las bases del moderno relato breve occidental:

  • Los personajes son escogidos en su mayoría de los estamentos más desfavorecidos, y reflejan las características generales del espíritu humano; también objetos, animales y plantas sirven para mostrar algún rasgo de la naturaleza humana, tras un proceso de antropomorfización.
  • Los temas, variadísimos, responden, en su totalidad, alas vicisitudes de los seres humanos: sus problemas, sus alegrías, sus penas y sufrimientos.
  • La colección completa de cuentos presenta abundantes intertextualidades que le confieren unidad, por las constantes referencias temáticas, la repetición de personajes o, incluso de frases literales.
  • Su estilo presenta una doble dimensión: el lenguaje coloquial que utiliza le permite llegar a todos los públicos de una forma sencilla y directa, pero a la vez proyecta alusiones que requieren una interpretación simbólica.
  • Las perspectivas desde las que narra los cuentos, con movimientos casi cinematográficos, y los correspondientes cambios de narrador acordes con los puntos de observación, sustituyen al narrador fijo de la novela realista –de la que Andersen huía- y al narrador ausente de los cuentos tradicionales.

Por último, Bernárdez hace referencia al resto de la producción literaria del autor –novelas, teatro, libros de viajes, autobiografías y poesía- no, por desconocidas para el lector hispánico, inexistentes. La Introducción se cierra con algunos datos referentes a la controvertida recepción crítica que tuvo la obra de Andersen en Dinamarca.

Esta edición se completa con un apartado dedicado a los ilustradores, Pedersen y Frølich; una breve reseña bibliográfica sobre Andersen, que remite preferentemente a la página web del Centro de Estudio ubicado en Odense; y los anexos, dedicados a ejemplos de poesía y de cuentos no incluidos en las colecciones; un interesante catálogo de la colección completa de cuentos (con la fecha de su redacción, que suele corresponder a la de publicación, el título original danés, en la ortografía de la época, y su correspondiente traducción al español), un mapa de Dinamarca que ilustra la mayor parte de los lugares mencionados en los cuentos; las notas del editor y un índice onomástico que incluye los nombres de los personajes más importantes aludidos en los cuentos.

En la cuidada edición de Cátedra encontramos casi todo lo que un estudioso interesado lector de Andersen pudiera buscar.

Los dibujos son xilografías (grabados en madera) que se han reproducido guardando la frescura de los originales, advirtiéndose los cambios entre las creaciones de los dos autores: Vilhelm Pedersen y Lorenz Frølich.

Pedersen realiza dibujos de ambientación. Fue un narrador, más que transmisor de expresión. En todo caso, gusta de representar los exteriores encuadrando paisajes y personajes, mientras que en los interiores se centra en los personajes o elementos. La técnica es un rayado y tramado de estudiado paralelismo, no abandonando los ritmos del grafismo en ningún momento, cuidando cada hoja de un árbol, la corteza de su tronco, los pliegues de los vestidos, etc.

Los dibujos de Frølich tienen en algunos aspectos una apariencia más tosca: realiza unas líneas más gruesas y usa tramados de relleno en los enmarcados de las imágenes. En las ilustraciones adjuntas podemos ver una muestra del estilo de los dos autores, aunque sería decisivo contar con la escala y proporción a la que fueron hechos los mismos originalmente para apreciar los matices que los diferencias. Las firmas en la parte inferior de los grabados también identifican a cada autor: "VP" para Vilhelm Pedersen y "L " para Lorenz Frølich.

No se ha podido saber quién ha ilustrado los siguientes cuentos (pues no aparecen marcas del autor): Una rosa en la tumba de Homero, Los novios, La aguja de zurcir, La campana, El cuello (de la camisa), Dos doncellas, El sendero de espinas de la gloria (aunque parecen ser de V. Pedersen). Los siguientes: El último sueño del viejo roble, Dos hermanos, El corral de los patos, La mariposa, El caracol y el rosal,“Los fuegos fatuos están en la ciudad” , dijo la mujer del pantano, La tetera, Los verdecitos, El sapo, Los trapos, Vaeno y Galeno, La cometa, Los días de la semana, Lo que decía toda la familia, Baila, baila, muñequita y Pregúntale a tía Amager se engloban dentro del grupo de las creaciones de L. Frølich y, aunque Madre saúcoaparece adjudicada a este autor, contiene la marca “VP” característica de Vilhelm Pedersen.

Interesa resaltar que en varias ocasiones esta edición nos muestra ilustraciones inéditas en la antología de Alianza, por ejemplo, la que adjuntamos de La princesa y el guisante, que representa una corona y unas vainas de guisantes, (en la que podemos apreciar la firma del autor, “VP”, p. 96), o bien en La hija del Rey del Fango (pp. 632, 637, 644 y 647).

Otras ilustraciones que sólo encontraremos aquí son: La vieja lápida (p. 436), Pena, (p. 466), Bajo el sauce (p. 485 y 487), Una hoja del cielo, (p. 500), lb y la pequeña Christina (p. 524 y 530), Hans el Patán (p. 534), El cuello de la botella (pp. 547 y 550), Algo (p. 618 y 620), El pozo de la campana (p. 671), El titiritero (pp. 776, 777 y 778), La Doncella de los Hielos (pp. 822, 824, 833,843, 846, 849, 852, 857, 859 y 862), Psique (pp. 868, 872, 874, 875 y 878), El caracol y el rosal (pp. 879 y 881), Los fuegos fatuos están en la ciudad -dijo la mujer del pantano (p. 884, 886, 889 y 893), Oculto pero no olvidado (p. 941 y 943), Lo que contó la vieja Johanna (p. 1126, 1128, 1131, 1132 y 1136).